Un 42 por ciento de los chilenos, mayores de 20 años, arriesgan tener enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, los problemas cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Temuco, lunes 31 de marzo de 2025 – Según un reciente informe de la Federación Mundial de la Obesidad, el 42 por ciento de los chilenos mayores de 20 años presentan obesidad, lo que posiciona a Chile como el país con el porcentaje más alto de esta condición en América del Sur. Esta problemática trasciende las cifras, impactando gravemente la calidad de vida de miles de personas y representando una de las mayores preocupaciones de salud pública en el país.
La nutricionista Fabiola Vera, académica de la Universidad Autónoma de Chile en Temuco, destaca factores críticos que explican esta situación. Entre ellos, el consumo generalizado de alimentos ultra procesados, ricos en grasas, azúcares y sodio, que generan adicción; así como el sedentarismo, que afecta a entre un 30 y un 40 por ciento de los adultos, potenciado por un entorno urbano poco amigable y climas fríos en el sur, que limitan la actividad al aire libre.
“Vivimos en una cultura alimentaria que privilegia la comida rápida, las bebidas azucaradas y los productos altamente procesados, que son no solo accesibles, sino también más económicos que opciones frescas y saludables. Este fenómeno, sumado a largas jornadas frente a pantallas, ha reducido drásticamente las oportunidades de actividad física”, explicó Vera.
Las consecuencias de la obesidad se reflejan en el aumento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, los problemas cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Adicionalmente, existe una fuerte conexión con trastornos de salud mental como la depresión y la ansiedad, derivados del estigma social y la discriminación que enfrentan las personas con obesidad.
“El costo de esta crisis no es solo personal, sino también social y económico. Los pacientes con obesidad requieren más recursos médicos, hospitalizaciones frecuentes y tratamientos prolongados, lo que genera una mayor presión sobre el sistema de salud y afecta la productividad laboral de los afectados”, puntualizó la especialista.
Medidas urgentes
Para enfrentar esta emergencia, la nutricionista propone un enfoque integral que combine políticas públicas, educación y atención médica especializada. “Es crucial regular los alimentos ultra procesados y garantizar el acceso a opciones saludables. Además, se deben diseñar espacios seguros para fomentar la actividad física. En paralelo, las campañas educativas deben romper con el mito de que la obesidad es solo una cuestión de fuerza de voluntad, poniendo énfasis en los factores socioambientales y la adopción de hábitos sostenibles”, añadió Vera.
También subrayó la importancia de un abordaje multidisciplinario que integre a nutricionistas, psicólogos y médicos para tratar los aspectos metabólicos y emocionales del sobrepeso. En ese sentido, la lucha contra la obesidad requiere un esfuerzo conjunto y sostenido. Solo a través de un compromiso colectivo se podrá revertir esta preocupante tendencia y avanzar hacia una cultura de bienestar y salud para todos los habitantes de Chile.